"A mí la vida a veces me hace tanta gracia que me descojono hasta del tiempo que no tengo para ser una desgraciada" escribí mientras volvía a casa, al fin. Y es que al final todo se puede resumir en eso: en acabar llorando mientras te ríes, con los ojos rojos y ese verde intenso que te regala las lágrimas, una de cal y otra de arena, supongo.
Sé que nada volverá al ayer y, estoy segura de ello porque no pienso permitirlo. "Esta partida, la gano yo" le dijo su fuerza sacada de un lugar desconocido. De nuevo en el punto de partida pero esta vez, ¡ay! esta vez era tan diferente, tan diferente que en el fondo sabía, que todo iría bien.
Ese nervio que parece innato y que aparece un día, de casualidad, así porque si y que no marchita. No vuela. No es libre. No me deja ni pensar en ocasiones, es algo tan abstracto como una caja de madera llena de palabras que se supone, que es arte. Un arte incomprendido, perenne como las hojas, algo que te hace temblar a veces incluso, suspirar y no sabes por qué porque probablemente, nadie te comprenda. Porque puede que nadie, haya sentido lo que tú. O tal vez sí. Solo hay que decirlo. Solo hay que mostrarlo. Es simple, es cuestión de "tranquila, estoy igual, te comprendo" esa comprensión que todos dicen tener hacia a ti pero cuidado, es mentira. La comprensión no se transmite, no la haces ver, la comprensión amigos, hay que sentirla.
Sentirla desde el minuto uno. Un solo segundo. Solo el tiempo de poner la boquilla en el cigarro, esa milésima donde las neuronas chocan y te da un escalofrío, es ahí cuando lo sientes. Cuando sientes y te das cuenta de que la regla se cumple: deja de buscar y vendrá solo. Es verdad, eso, pasa.
Y cuando pasa te sientes menos bicho raro porque hay algún ser que con la frase más arcaica del mundo te dirá "te comprendo perfectamente". Todos pueden entenderte, otros pueden poner empeño en hacerlo, solo algunos, los de corazón, te comprenden y te comprenden como probablemente, no te comprendas tu mismo en la puta vida.
Odiaré siempre las miradas de compasión pero, las de comprensión... Esas hablan solas.
Yo encontré la comprensión pocas veces y a veces creo, que se me va de las manos porque pienso que la difícil soy yo y realmente puede que sea así.
Sin embargo, la magia vuelve a parecer y la vida te vuelve a sonreír, porque recuerden que la vida, siempre te sonríe aunque tenga la sonrisa de la mismísima Mona Lisa ya saben que, depende de como la mires verás la risa, la sonrisa oculta.
Y yo, parece ser que la supe ver. "¿Sorprendida?" me auto pregunté. "Estaría loca si no lo estuviera" me contesté de inmediato. Pero, ya lo decía Amaral: "necesito a alguien que comprenda que estoy sola en medio de tanta gente" y es cierto, solo una persona puede llegar a comprenderte, puede que no en su totalidad pero sí, en la mayoría de tus etapas aunque apareciera a mitad de camino, da igual, es la teoría del microsegundo. Es la realidad en un texto escrito en una libreta perdida cuya respuesta fue "tú me comprendes" y cómo dijo la Agrado "una persona es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma" pero claro, si no lo muestras nunca serás auténtico y lo que es peor, nunca serás comprendido.
Yo volví a encontrar la comprensión, no sé lo que durará pero sé que permanecerá y eso, es importante. Encontré la comprensión en un dibujo que tiene el significado que tu quieras que tenga. Es uno de esos dibujos que guardas bajo llave y que lo mirarás cuando peor estés porque cada día te va a decir algo diferente. Un dibujo con tres puntos que son el mayor secreto jamás contado. Un dibujo con tres puntos que son personas. Un dibujo que con el tiempo, será arte. Un arte abstracto pero a la vez mágico porque, es un arte que solo dos entenderán. Dos que nunca pensaron en unirse, en enlazarse, en hablarse y no pasar de tres cañas bien tiradas. Dos que por separado son arte en su campo. Dos que juntas pueden hacer arte, pero del bonito, del abstracto, del inexplicable, del que solos muy pocos comprenden y solo son dos.
Esos dos que por casualidad, se encontraron. Esos mismos que se aferraron a la teoría del microsegundo. Esos dos que puede que se necesitaran sin saberlo. Esos dos bichos raros que se encontraron en Venus y fue la sorpresa del año bisiesto.
Esos dos que sé que se han encontrado y que al final, no se soltarán porque esos dos se comprenden y eso, es lo que necesitan. Comprensión en Venus o en cualquier sitio pero sentir que cualquier cosa de sus vida van a tener un final común: los tres puntos del dibujo de aquella espiral perfecta.
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