lunes, 21 de noviembre de 2016

El mito Venenoso.

Los mitos.
Esas personas que en su vida fueron alguien que calaron tan hondo en la sociedad de por aquel momento que aún con el paso de los años siguen vivos y probablemente, más que por aquel entonces.

Tenemos un mito, el clásico y que personalmente adoro y esa, como sabéis es Marylin. Mujer que dentro de toda esa perfección fue una sufridora hasta tal punto de tomarse un bote de pastillas aunque la humanidad pensemos lo contrario. Solo ella podía dormir desnuda y con  cinco gotas de Chanel número 4. Solo ella, el mito.

Hay mitos vivientes, claro que sí y hasta hace poco teníamos a una de ellas. Es curioso como la mayoría de los mitos que adoramos y que, probablemente nuestros hijos conozcan gracias a nuestra particular obsesión sean mujeres, y luego somos el sexo débil.

Sabía que los mitos sufrían si no, no serían lo que son. Pero, después de leer una vida llena de maltratos, desamor, desprecio, asco, prostitución, supervivencia, puedo decir que Cristina, La Veneno ya es un mito, un mito que mis hijos, conocerán.

Una mujer que desde que era hombre ya era guapo, un pivón y una buena puta como diría ella.
Sin embargo, siempre estaba llena de esperanza, con ganas de levantarse y de construir su vida de nuevo cuando un desgraciado se la arruinaba, se ha visto obligada a la supervivencia desde que su madre le pegaba y no le quería por el simple echo de ser "maricón", como ella misma relata. Nunca he entendido ese rechazo y desde luego, nunca lo voy a entender.

Nunca entendí por qué me dio tantísima pena el dia que... bueno, el día que murió, hasta hoy. Hoy lo he entendido y la verdad, con la vida que ha tenido yo creo que me hubiese pegado un tiro en la sién. Antes me hacia gracia y disfrutaba de ella hoy, la admiro.

Tacharme de lo que queráis, reírse si os apetece pero sin saberlo ha calado tanto estas ciento y pico de páginas que me da más pena aún que esté muerta. No lo merece. Merecía vivir y ser completamente feliz por una vez en su vida, sin altibajos.

Pero como buen mito muere por causas extrañas y nunca, nunca sabremos que sucedió, solo lo sabe ella y ella... ya no está. Solo nos queda recordarla y adorarla incluso, aprender de ella a levantarnos cuando nos ocurra algo porque seguro, que sufriremos en la vida pero no creo que tanto ni de una forma tan intensa como ella si no, es que estamos hechos de una piel especial, como Cristina.

Este es un pequeño homenaje sobre una mujer que supo que lo era desde pequeña, una mujer que levantaba pasiones y grandes envidias, una mujer dispuesta a luchar, una mujer que hace poco pasó a ser mito.

Y como dice el libro "siempre dispuesta a resurgir de sus cenizas, hasta el punto de poder afirmar que si el Ave Fénix tuviese tetas se llamaría Cristina, La Veneno".

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