lunes, 10 de octubre de 2016

Sexo telefónico.

Esas sonrisas, esas conversaciones, esas llamadas inesperadas, esas confesiones y vida privada que sale a luz. Esos escarceos amorosos y esos polvos inexistentes. Ese "me voy a ver a un amigo" y ves a todo el mundo menos a tus propios amigos, ese descontrol en la adolescencia y principio de la adultez. Esa incomodidad y esos pantalones fuera con los boxers al aire.

Esa risa telefónica y esa "tienda de campaña" lista para entrar a dormir. Esas cosquillas de tonteo hasta empalmarte y empezar con el sexo oral. Después de depositar toda "nuestra vida", decidió irse porque quedarse era una estupidez.

Solo había deseo, sexo sin control, y amistad.


Fin de una noche de desenfreno.

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