viernes, 19 de agosto de 2016

Gilipollez aguda.

En la vida todo es sacrificio.
Sacrificamos X años de nuestras vida en estudiar para ser lo que queremos. Luego, empezamos a trabajar para mantenernos dejando correr miles de horas en lo que siempre hemos dicho y defendido que es nuestra pasión, que hemos nacido para ello.

Nos sacrificamos en hacer cosas por nuestros padres cuando quizás, tenemos planes mejores o por nuestros hermanos incluso amigos.

Pero la vida me ha enseñado que quien manda es el "ojo por ojo" y que nadie va a mirar por ti si no lo haces tú. ¿Egoista? Puede, y puede que mucho. Pero no voy a mover ni un solo dedo por personas que no levantarían su culo del sofá por mi. Eso, me lo han enseñado muy bien. El sacrificio, tiene que ser mutuo si no, se llamaría gilipollez aguda.

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