Una de las formas de hacer el ridículo es felicitarte el día de antes,
pero bueno, sé que me lo dejarás pasar. Aunque ahora sé que esto, lo leerás el
día que corresponde.
Aquí estamos, aquí estoy, otra vez
felicitándote, otro año más.
Otro año de nuestras vidas compartidas a
miles de kilómetros pero, mejor que nunca.
Remiendo los errores del pasado, las
felicitaciones educadas, las tonterías que a veces decimos sin sentir y que
decimos "por quedar bien".
Creo y, me arriesgo a escribir que eres la persona que mejor me
conoce y la que más sabe de mi aunque ni tú misma, seas consciente de ello.
Sabes que sin ti yo, no. Contigo hasta el
final aunque te pese, a veces en la vida hay que fastidiarse.
Sin embargo, hay momentos en los que te
hubiera matado con mis propias manos pero, luego pienso en frío y me digo
"¿y qué harías después?", ¿a quién llamarás para desahogarte?",
"¿A quién le robarás tabaco con tanto descaro?", a quien... a
quien... La respuesta es a nadie, porque hay cosas que solo las puedo hacer
contigo y eso, para mí, te hace ser mi persona especial, mi Caribe aunque a
veces has sido mi mayor pesadilla, pero en parte, gracias a ti soy lo que soy
ahora asique, gracias por enseñarme.
Gracias por estar ahí sin que lo mereciera.
Gracias por estar ahí sin saberlo. Gracias por irte lejos pero por mantenerte
cerca. Gracias por todo lo que pasó, por lo que pasa y por lo que nos
espera a la vuelta de la esquina.
Gracias, amiga.
Mereces mucho más que estás líneas, pero
ahora es lo que puedo darte. Con esto, también quiero que me sientas cerca y
que cuando pienses que no lo estoy... ¡nunca pienses que no lo estoy! ya lo
sabes, contigo hasta el final de la meta y con la cerveza y el humo por la
boca.
Sabes que te quiero con locura, que eres mi
pilar, que eres a quien encuentro cuando busco, que eres la que me saca las
castañas del fuego sin saberlo y que eres a unas de las pocas que le puedo
decir todo esto sintiéndolo de verdad y, lo sabes, aquí no hay censura.
Brindo por ti. Brindo por mí. Brindo por nosotras.
Brindo por el Caribe. Brindo por nuestras conversaciones que aunque no lo
creas, me dan la vida. Brindo por la
amistad. Brindo por los cigarros a distancia. Brindo por todo pero, sobre todo
brindo por haberte conocido y tenerte en mi vida.
No te vayas nunca.
Feliz cambio de época y espero, poder estar
en todas más si no, iré a buscarte y... bueno, mejor que no lo sepas, puedo ser
muy cruel.
¡Ah! ahora solo me queda decirte que si
alguna vez te hice daño, lo siento.
Y recuerda: los deseos del 12 de abril
siempre, siempre, se cumplen.
Caribe, gracias por ser tú y por ser
nosotras.
Te quiero.
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