Pasa el
tiempo.
Las
personas, cambian. Maduran. Se hacen fuertes y, a veces se dan cuenta de que
están llenas de coraje.
No somos los
mismos del año pasado, ni tan siquiera los mismos si nos comparamos con nuestro
"yo" de la semana pasada.
Puede ser
que, en ocasiones pensemos como enfrentarnos a una situación sin embargo, hasta
que no la vemos frente a nosotros no sabemos qué hacer. Qué raro, ¿no? Siempre
pensando que lo tenemos todo controlado cuando en realidad, actuamos conforme a
nuestros sentimientos.
Pueden
pasarte muchas cosas pero desde luego mis formas de actuar no concuerdan con lo
que había pensado. En el fondo, me da pena pero, no siento tristeza, ni
resentimiento, ni dolor, ni alegría... simplemente ahora me es indiferente y es
esta indiferencia la que me produce pena. Una pena que no sé si podré olvidar,
si podré superar lo que si se es que
nada salió cómo pensaba y ¿saben qué? Qué menos mal.
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