miércoles, 1 de abril de 2015

18:48



Pasa el tiempo.

Las personas, cambian. Maduran. Se hacen fuertes y, a veces se dan cuenta de que están llenas de coraje.

No somos los mismos del año pasado, ni tan siquiera los mismos si nos comparamos con nuestro "yo" de la semana pasada.

Puede ser que, en ocasiones pensemos como enfrentarnos a una situación sin embargo, hasta que no la vemos frente a nosotros no sabemos qué hacer. Qué raro, ¿no? Siempre pensando que lo tenemos todo controlado cuando en realidad, actuamos conforme a nuestros sentimientos.


Pueden pasarte muchas cosas pero desde luego mis formas de actuar no concuerdan con lo que había pensado. En el fondo, me da pena pero, no siento tristeza, ni resentimiento, ni dolor, ni alegría... simplemente ahora me es indiferente y es esta indiferencia la que me produce pena. Una pena que no sé si podré olvidar, si podré superar lo que si se  es que nada salió cómo pensaba y ¿saben qué?   Qué menos mal.

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