martes, 11 de noviembre de 2014

PERO NUNCA LO ESCRIBIÓ TAL CUAL ES...

Tras varios meses de ausencia ella decidió volver. Puede que no por aclamación popular pero eso, no le importaba. Esta vez encontró algo por lo que escribir.

Caminando por la calle llegó a su lugar, ese sitio bello donde al sentarte eres capaz de ver todo: el agua tranquila, la torre, el gran monumento y ese puente iluminado que era una gran maravilla. "El color especial", lo bautizó. Allí estaba tranquila, en paz.

Con el ruido de fondo y sus pensamientos en su cabeza agarró el mechero y se encendió un cigarro.
Mientras echaba el humo pensaba en todos los cambios por los que había pasado durante ese letargo, esos meses de ausencia, de sequía... esos meses de cambio, de libertad, de liberación, de cosas nuevas, en definitiva de felicidad.

-No he olvidado lo viejo, ¡claro que no! - se dijo ella misma. Sin embargo esta sensación le gustaba mucho más, su vida le gustaba más, todo le gustaba más, no podía remediarlo.

"Ni una sensación de vacío ni de añoranza" no sentía nada malo, incluso pensó que irse era lo mejor que le había pasado, olvidarse de todo y de todos empezar de cero y cuando tuviese fuerzas volver. Así lo hizo, poco a poco y con el paso del tiempo fue aterrizando sin embargo, nunca echó de menos aunque deseaba ver a muchos. Estaba agotada de muchos temas que la quemaban y no sabía cómo echarlos .

Después de todo...

 apuró su cigarro, lo tiró, lo pisó y puso rumbo a casa.

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