Tras
varios meses de ausencia ella decidió volver. Puede que no por aclamación
popular pero eso, no le importaba. Esta vez encontró algo por lo que escribir.
Caminando
por la calle llegó a su lugar, ese sitio bello donde al sentarte eres capaz de
ver todo: el agua tranquila, la torre, el gran monumento y ese puente iluminado
que era una gran maravilla. "El color especial", lo bautizó. Allí estaba
tranquila, en paz.
Con
el ruido de fondo y sus pensamientos en su cabeza agarró el mechero y se
encendió un cigarro.
Mientras
echaba el humo pensaba en todos los cambios por los que había pasado durante ese letargo, esos meses de ausencia, de sequía... esos meses de cambio, de
libertad, de liberación, de cosas nuevas, en definitiva de felicidad.
-No
he olvidado lo viejo, ¡claro que no! - se dijo ella misma. Sin embargo esta
sensación le gustaba mucho más, su vida le gustaba más, todo le gustaba más, no
podía remediarlo.
"Ni
una sensación de vacío ni de añoranza" no sentía nada malo, incluso pensó
que irse era lo mejor que le había pasado, olvidarse de todo y de todos empezar
de cero y cuando tuviese fuerzas volver. Así lo hizo, poco a poco y con el paso
del tiempo fue aterrizando sin embargo, nunca echó de menos aunque deseaba ver
a muchos. Estaba agotada de muchos temas que la quemaban y no sabía cómo echarlos .
Después de todo...
apuró su cigarro, lo tiró, lo pisó y puso rumbo a casa.
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