"Nunca
es tarde si la dicha es buena" frase que él siempre le decía ,aquel mismo
grupo de palabras que ella se dijo cuando salía del trabajo, que bien quedaban
en sus labios y que vacío en los de ella. Bajo las escaleras, se despidió de
sus compañeros y finalmente se dirigió al coche. Encima de ella una noche de
tormentas, rayos y una lluvia espantosa. Aparcó y antes de salir y dirigirse
corriendo al portal cogió las llaves de casa, sin embargo, antes apagó la radio cuando sonaba My Way de Frank Sinatra, ella, sentía
amor por esa canción y por la vida.
Abrió la puerta, se quitó el abrigo y lo colgó
en el perchero que había en la entrada del gran pasillo antes de llegar al
salón, pasillo por el cual siempre se imaginaba la vida que nunca tendría, una
vida que nunca pensó en que tener desde que se separaron el pasado enero...
como siempre hacía se quitó los tacones,
se desnudó y se puso el pijama.
Más
tarde, fue al sofá y miró el reloj que había en la mesita a la izquierda del sofá que marcaba las 00:00
. Cogió el libro que estaba leyendo en esos momentos El Cumpleaños Secreto de Kate Morton, siempre que leía pensaba en
tener una historia de amor como la de Dolly y su amado Jimmy aunque aún no
sabía si la quería pues esa historia no estaba acabada... sonó el timbre cuando
ella se estaba quedando dormida en el sofá, abrió la puerta pero solo había un
sobre con una nota que citaba su frase. Miró hacía arriba y ahí estaba él
-Nunca es tarde si la dicha es buena, le dijo. Él pasó y ella cerró la puerta.
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